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Navidades tristes para el jazz

Buddy DeFrancoEl pasado 24 de diciembre, a sólo unas horas de la llegada de la Navidad, falleció el clarinetista de jazz Buddy DeFranco en Panama City (Florida – Estados Unidos), conocido por sus aportes en las bandas de Count Basie y Glenn Miller.

Si bien nació en New Jersey (el 17 de febrero de 1923), el músico estadounidense comenzó su vínculo con el instrumento que lo llevaría a la fama en Philadelphia a la temprana edad de 9 años y a los 14 ya había sido acreedor del máximo galardón en el Tommy Dorsey Swing.

El salto a la fama llegó luego de su aparición en el Saturday Night Swing Club -donde compartió protagonismo junto a un baterista jovencito llamado Gene Krupa-, ya que fue descubierto por Jonnhy “Scat” Davis y emprendió una gira con él en 1939.

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Un piano en el Coliseo

Stefano Bollani y Gonzalo Chicote

Stefano Bollani y Gonzalo Chicote

Extrovertido, alegre, cómico. Esos son algunos de los adjetivos que mejor describen a Stefano Bollani debajo del escenario. Encima, esos dotes se mezclan con su talento y el resultado es un show magnífico, como el que se vio en el Teatro Coliseo el pasado martes.

Con un repertorio amplio y una conexión plena con el público, el pianista italiano hizo su cuarta presentación en Buenos Aires en un espectáculo que incluyó sólo un piano y la genialidad en manos del europeo.

Animales del Jazz estuvo presente en el teatro y tuvo la posibilidad de dialogar con Bollani al final del show, donde explicó lo importante que fue para él Enrico Rava y lo mucho que lo sorprendió la música de Charles Mingus.

Muy amable, siempre con una sonrisa y muy atento a las preguntas, Stefano contó cómo inició su comunión con el tango y el jazz, además de contar sus experiencias con el Leandro “Gato” Barbieri, Chick Corea y Caetano Veloso.

¿Qué relación tiene con el tango?
Conozco bastante de la tradición del tango, de (Osvaldo) Pugliese y de (Aníbal) Troilo. Pero el músico que más me encantó del mundo del tango fue Horacio Salgán. Porque toca el mismo instrumento que yo y porque toca de una manera que nunca escuché en otros géneros musicales. La manera de tocar, la energía, el fuego, la precisión y el gusto era muy raro. Salgán, para mí, fue una escopeta. Lo escuché la primera vez por un amigo argentino que me puso un casette de Salgán. No sabía nada. No sabía qué música era, no sabía que era tango, no sabía que era argentino, pero me gustó mucho, mucho. Esto fue, no hace mucho tiempo, hace 12 años.

¿Cómo fue tocar con el Gato Barbieri?
Era un tour de encuentro de Enrico Rava y Gato Barbieri después de 20 años, porque ellos eran muy amigos. Era un tour en Europa, con un grupo muy particular, que tenía a Enrico Rava en la trompeta, a Gato Barbieri en el saxofón, Rosario Bonaccorso al contrabajo y Aldo Romano en la batería. Fue una experiencia particular, porque la cosa más impresionante del Gato era el sonido. El sonido que es el mismo que escuchas en los discos. Cuando estas tocando con un contemporáneo, y este contemporáneo toca con el sonido de los discos que escuchaste cuando eran más chico… es impresionante. Es una disonancia cognitiva, porque no se entiende dónde estás.

¿Cual es el músico más importante con el que tocaste?
Yo toqué tres veces con Caetano Veloso. La primera vez fue en 2008. Me acuerdo perfectamente. Para mí era un ídolo total. Escuché la música de Caetano cuando era adolescente. Y cuando toqué con él, no pensé que era Caetano. Porque sino era demasiada la emoción.  Por fortuna existe YouTube. Porque ahora voy a YouTube a escuchar este dúo y me puedo emocionar. Finalmente, puedo probar la emoción. Porque, te garantizo que, en ese caso, era como que tocase con un amigo. Sin emoción. Era un muro que me establecía, porque sino no podía tocar. Imposible tocar con un ídolo así.

¿Qué experiencia representó para vos tocar con Chick Corea?
Chick era una persona totalmente cariñosa. Después de dos minutos con él, todo era más fácil. Absolutamente familiar, como un amigo. Él era como un estudiante de música, porque está siempre hablando de música. Cuando comemos, después del concierto, antes del concierto, dos minutos antes de tocar. Está siempre hablando de música, pero no de su música, sino de la música de otros, de Bill Evans, de (Thelonious) Monk… era un apasionado. Muy bueno.

¿Qué músico de jazz te deslumbró?
Tantos. En el piano, el primero fue Oscar Peterson, por la velocidad. Después, Art Tatum. Después de eso… todos. Hay muchos músicos en el mundo.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Enrique Villegas: un grande de la escena del jazz nacional

Era conocido como Mono, Quasimodo, Loco o Villeguita.

También, fue apodado por sus íntimos, según le comentó a Walter Thiers en una entrevista, como enano asqueroso, Rigoletto, maldito, petiso inmundo o José Power HP.

Sin embargo, a Enrique Villegas le caben perfectamente otros como genio, maestro o fenómeno, sobre todo, si se tiene en cuenta la maravillosa obra de este excelente pianista.

Nacido en Recoleta el 3 de agosto de 1913, fue un músico por naturaleza que decidió abandonar el Normal Mariano Acosta para dedicarse de lleno al piano.

Creía innecesario destinar tiempo de su vida a ser alguien que no quería ser. Ni abogado, ni médico, ni ingeniero. Él quería ser músico, y eso fue lo que hizo.

Estudió con el padre de René Cóspito, uno de los pioneros del jazz en la Argentina, y pronto demostró ser un verdadero talentoso.

Ejemplos de ello fue la magnífica interpretación que hizo en 1971 de Rhapsody in Blue, de George Gershwin, o la presentación en el Teatro Colón de Buenos Aires en la que reprodujo el “Concierto para piano y orquesta” de Maurice Ravel en 1932.

Era un profesional que discutía con sus colegas sobre el modo de tocar cada ritmo. “Toda la música del mundo la toco yo y la toco como es”, afirmaba porque creía que para interpretar como correspondía cada género era necesario hacerlo como lo hacían sus creadores y no como “creían” que lo hacían.

Afirmaba, por ejemplo, con respecto del jazz que “cuando quiero tocar jazz, imito a los negros americanos”.

Y su escuela se encontraba en las melodías de Duke Ellington y en la de Art Tatum, dos de los mejores pianistas de jazz de todos los tiempos.

Algunos lo consideraban un malhumorado. Sin embargo, le encantaba conversar y tenía un bagaje cultural y musical sorprendente. Incluso, supo cultivar la amistad con Macedonio Fernández y siempre escuchaba a Jorge Luis Borges, ya que, según Villegas, eran los únicos que lo podían hacerlo callar.

Entre su obra musical más saliente se puede mencionar su famosa “Jazzeta”, de 1941, que tal como cita Sergio Pujol en su libro “Jazz al Sur”, fue recibido con mucho gusto por la crítica.

La revista Sintonía, según expresó Pujol en su obra, afirmó en aquella ocasión: “Hemos sido gratamente sorprendidos por un trabajo musical de méritos poco frecuentes que debemos a la adelantada pluma del pianista Enrique Villegas”.

No hay que olvidar que en 1945 fue contratado por el sello Columbia para grabar junto a Cozy Cole y Milton Hinton, con quienes registró dos discos: “Introducing Villegas” y “Very, Very Villegas”.

El resto de los materiales fueron editados por la discográfica Trova, que, pese al excelente nivel, no tuvo su éxito comercial. “Los que gustan de la buena música son pocos”, le dijo a Thiers en alguna ocasión.

Y tal como puede leerse en “El jazz criollo y otras yerbas”, del mismo Thiers, Villegas resumió pocas palabras lo que representaba el mundo perverso de los sellos musicales: “En 10 años grabé una serie de discos (…) y los resultados fue que nunca sobrepasé en total los nueve mil ejemplares. La mala música, en cambio, a la que tantas veces se califica de popular, obtiene ingresos insospechados y sus intérpretes logran la aprobación de entusiastas auditores”.

Una de las máximas del maestro fue la de convencer a dos de los músicos de la orquesta de Duke Ellington (que había finalizado una gira por Buenos Aires) para que toquen junto a él.

Ese material, acompañado del saxofonista Paul Gonsalvez y del trompetista Willie Cook (músicos de Duke) y con Alfredo Remus (contrabajo) y Eduardo Casalla (batería) fue inmortalizado por Trova, en el disco “Encuentro”.

Trabajador incansable, reconocido por admiradores y críticos, abandonó este mundo a los 72 años, el 11 de julio de 1986, en la Ciudad de Buenos Aires. Pese a que fue olvidado por muchos años, sus verdaderos amigos lo recuerdan siempre. Y lo eternizaron como merece.

Gonzalo Chicote.
animalesdeljazz@hotmail.com