Tapa limónTal vez él no lo reconozca, pero Rodrigo Domínguez es uno de los músicos de jazz que más peso tiene en la escena local. No por nada Adrián Iaies considera indispensable su presencia a la hora de diseñar cada año el Festival Buenos Aires Jazz.

Saxofonista, clarinetista y compositor, marcó un antes y un después con el Quinteto Urbano, grupo que integró junto a Juan Cruz de Urquiza (trompeta), Diego Schissi (piano), Guillermo Delgado (contrabajo) y Oscar Giunta (batería).

Pasaron más de 15 años de aquella experiencia y también varios álbumes propios, como “Tonal”, “Drop Dogs” o “Presencia”, pasando por “Soy Sauce” -que rinde tributo al gran músico Luis Alberto Spinetta-.

Hoy presenta su último material, “LIMóN”, que según explicó a Animales del Jazz en una entrevista exclusiva, “es un disco donde se conjugan el lirismo y lo abstracto, la improvisación y la composición están articuladas de manera de promover la interacción”.

La idea del músico es tratar de incluir al oyente en las conversaciones musicales, “sin ser condescendiente, usando la melodía como vehículo”. El material cuenta con la participación de Carto Brandán (batería), Ernesto Jodos (piano) y Jerónimo Carmona (contrabajo).

“La afinidad, un lenguaje en común que se fue construyendo con los años, la amistad, la confianza” es lo que los une a ellos. Pero sobre todo, que forman parte de una continuación de su trabajo. “Estos músicos completan la música que yo escribo como punto de partida”, advirtió.

“LIMóN” fue presentado en varios festivales de jazz como el de Salta y el de Santiago del Estero a principios de noviembre -también incluye el de Mar del Plata el próximo 3 de diciembre, que se suman a las de Thelonious Club el 27 de noviembre, Centro Cultural Kirchner el 4 de diciembre y Virasoro Bar el 18 de diciembre-. La recepción del público, según especificó Domínguez, fue “¡hermosa!”.

Al respecto, añadió: “Tocamos en teatros muy lindos, para gente muy abierta, no siempre acostumbrada a un nivel alto de abstracción en la improvisación, y sin embargo la gente responde a la energía, la entrega, el cariño con el que uno hace lo que hace”.

“Eso lo escucha cualquiera, el prejuicio de que es música ‘complicada’ de escuchar ya no se sostiene. Además, para mí fue muy gratificante que tanto los concurrentes como los músicos me hicieron comentarios lindos y sinceros”, reflexionó.

El disco cuenta con ocho temas (todos made in Domínguez), aunque en realidad son nueve pistas debido a que la canción “Bill” está dividida en dos partes y se encuentra separada por la composición “Otro”.

Algo que tiene una explicación lógica para el saxofonista, ya que el objetivo es “balancear la lista y que la escucha fuera más fluida (aún me gusta pensar que alguien va a escuchar el disco como un viaje, como un todo)”.

Según su visión, la música está escrita para que los instrumentos interactúen. “Cada tema contiene alguna situación específica desde, sobre o hacia la cual improvisar, y si no se tiene en cuenta ese elemento, o se pierde la atención en lo que está pasando, la música pierde consistencia, coherencia, no es simplemente tocar la melodía e improvisar luego sobre los cambios, sino construir un paisaje en conjunto”,señaló.

Las canciones que completan la lista del disco registrado por el sello Kuai Music son “Mariano y Carolina”, “Limón”, “Canción Vacía”, “Cuasimilonga”, “Himno” e “Ingenua Flor”. El material alimenta una escena jazzística local que va evolucionando.

En este sentido, Domínguez resaltó que “hay muchos músicos con un alto grado de información, excelente control de sus instrumentos, y dirección clara a nivel lenguaje. El catálogo del sello Kuai es una muestra cabal de ésto”.

Pese a que según su visión lo que falta es más lugares para tocar, así como una política que facilite la existencia de un circuito de esta índole, considera que “la cosa se va desarrollando incluso a pesar de las carencias en este sentido, porque hay una fuerza grande de creatividad que la impulsa”.

“Creo también que los esfuerzos colectivos, donde uno pone su propia fuerza al servicio del grupo, son lo más apropiado a esta época. Si uno se cierra en su propio criterio, la cosa se pone rancia con facilidad. Esta idea también alimenta la música del disco, donde lo escrito es un punto de partida para expresar este espíritu grupal”, concluyó.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com