facebook/jazzphotoEl guitarrista Pat Martino nació bajo el nombre de Pat Azzara el 25 de agosto de 1944. Digamos que ese fue su primer nacimiento, ya que sufrió un grave accidente que hizo que tuviera que empezar de cero.

Su primera influencia musical fue su padre, Carmen “Mickey” Azzara, que se había desempeñado como cantante en varios clubes de su Philadelphia (Estados Unidos) natal y estudió una temporada con el guitarrista Eddie Land.

Tanta admiración y respeto tenía Pat por Mickey, que decidió poner todas sus energías en perfeccionar su técnica. Su principal deseo era impresionarlo a él, su ídolo de la infancia. Y vaya si lo logró: con tan sólo 15 años comenzó a tocar profesionalmente en la ciudad de Nueva York.

Los éxitos se fueron sucediendo, formando parte de las bandas de grandes músicos como Don Patterson, Richard “Groove” Holmes y Jimmy Smith, hasta que llegó el momento de pasar al frente de sus propias agrupaciones en 1966.

En “El Jazz – De Nueva Orleans al Jazz Rock”, Joachim Berendt afirmó que “Martino es uno de los grandes ‘extraños’ en la escena de la guitarra contemporánea; es uno de los pocos intérpretes que no sólo han copiado la técnica de octavas de Wes Montgomery, sino que han hecho un estilo de ella”.

Llevaba más de diez discos editados como líder, para sellos tan reconocidos como Muse, Prestige y Warner Bros. Todo iba en ascenso y parecía que nada podía detenerlo, pero las cosas comenzaron a complicarse.

En 1976 comenzó a sufrir problemas de salud y tuvo que detener la marcha. En 1980 los estudios que se había realizado por unos fuertes dolores de cabeza que tenía, arrojaban un resultado inesperado: tenía un aneurisma y debía ser operado de urgencia.

Corría riesgo su vida y no hubo tiempo que perder. Sin embargo, los médicos tenían dos noticias para los familiares: una buena y otra mala. La buena era que se había salvado, pero la mala era que había perdido parte de sus recuerdos.

Cuando se despertó apenas recordaba a sus padres. La carrera que llevaba detrás se había evaporado. Ni siquiera sabía cómo sacarle un poco de sonido a su propia guitarra.

Por suerte, su gran fuerza de voluntad y el apoyo de sus familiares y sus propios discos (que se convirtieron, según señaló Pat en una entrevista, en sus viejos amigos), logró recuperar su propia técnica para tocar.

La vuelta tuvo que esperar hasta 1987, cuando se presentó en Nueva York. Ese espectáculo fue registrado para el sello Muse. El nombre no podía ser más oportuno “The Return”.

En apenas unos días (más precisamente el próximo 19 de noviembre), un puñado de argentinos tendrán el privilegio de verlo tocar por primera vez en el país, cuando realice la inauguración del Festival de Jazz de Buenos Aires
en la Usina del Arte.

Gonzalo Chicote
anialesdeljazz@hotmail.com