ornettecoleman_4_jkDesde el primer momento fue discutido. Ya cuando se presentaba a tocar con los viejos bluesman, había alguien que protestaba. Pero esa fue su constante: resistir a quienes creían que lo que hacía no era música.

Es verdad también que le sobraba talento. Y eso lo ayudó a que las cosas se encaminaran y siempre condujeran al éxito. No lo libró de sufrir los ataques de sus propios colegas y críticos, por supuesto, aunque colaboró bastante para que otros se sorprendieran y admiraran.

Hoy, con 84 años recién cumplidos, puede darse por satisfecho. Porque se convirtió en el creador de un género dentro del jazz, que ya había sido revolucionado varias veces por otros grandes como Louis Armstrong, Duke Ellington, Dizzy Gillespie, Charlie Parker o Miles Davis.

Ornette Coleman nació el 9 de marzo de 1930 y aprendió sólo a tocar el saxofón. Participó en sus comienzos musicales en bandas de blues cuyos compañeros adoraban esa manera extraña de ejecutar su instrumento.

Ya decidido a incursionar en el jazz, rompió con todos los moldes que existían. Y eso que hablamos de la década del ‘50, cuando el bebop parecía haber revolucionado por completo y para siempre al género sincopado.

Obviamente, no pudo hacerlo sólo. De hecho, contó con unos cuántos músicos que tenían la misma necesidad de expresarse de una manera diferente. Don Cherry, Scott LaFaro, Charlie Haden, Ed Blackwell, Bobby Bradford, Charles Moffett, Freddie Hubbard y Billy Higgins, fueron algunos de sus secuaces.

Con ellos, lanzó discos que eran revolucionarios desde sus nombres: Something Else!: The music of Ornette Coleman (¡Otra Cosa!: La música de Ornette Coleman), The Shape of Jazz to Come (La forma de Jazz que viene) y This Is Our Music (Esta es nuestra música), son algunos ejemplos.

Y terminó por influir en los que luego se convirtieron en grandes del género como John Coltrane, Eric Dolphi y Pat Metheny. Con este último, Coleman compartió la grabación de Song X donde apareció ese sistema que Ornette llamó harmolódica y que reúne armonía, ritmo y melodía.

Nunca se detuvo. Probó con dobles cuartetos, con músicos que utilizaban instrumentos tan poco comunes en el jazz como la tabla india y se encargó de que sus raíces se asentaran, con la incorporación de su hijo Denardo detrás de la batería de sus agrupaciones.

También creó su propio sello discográfico, al que llamó Sound Grammar. Pero, sobre todo, logró que su nombre sea sinónimo de Free Jazz. Algo que no se obtiene de la noche a la mañana, sino con más de 70 años de carrera.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com