001-men-miles-davis-per-lui-www.starwiki.orgEl pasado jueves 26 de mayo, Miles Davis hubiese cumplido 90 años. Tal vez no lo hubiésemos escuchado tocar -más allá de la edad, claro está-, ya que hacía un tiempo que amagaba con dejar la música para llevar adelante otros proyectos.

La pintura ocupaba un lugar importante en su lista de pendientes y, antes incluso del final inesperado, el trompetista norteamericano había bajado la intensidad de su trabajo para intentar darle finalmente tiempo a otras actividades.

De cualquier modo, ya había dejado demasiado. Sobre todo, su espíritu emprendedor. Ese que lo llevó a estar siempre en la vanguardia del jazz. Ya desde joven se mostró interesado en el bebop, cuando comenzaba su carrera en la banda de Billy Eckstine.

Era difícil abandonar el tren de lo novedoso cuando algunos de los compañeros de la orquesta del cantante nacido en Pittsburgh eran Charlie Parker y Dizzy Gillespie, nada más y nada menos, que los exponentes de la movida bop.

Pero la cosa no se detuvo allí. Pese a que sus amigos desarrollaban esa música que hacía enojar a la vieja guardia del jazz, Miles decidió llevar las cosas a otro lugar. Fue así que tomó su trompeta y se embarcó en el cool jazz.

Es imposible pasar por alto “Birth of the Cool”, disco emblema de aquella época, en la que grabó junto a un noneto del que sobresalían nombres como el de Gerry Mulligan, Lee Konitz, Max Roach o Kenny Clarke.

Una vez que dejó de lado su problema con las drogas -sí, lo tuvo como muchos otros músicos- arrancó una nueva etapa de su vida. El destino lo llevó a Newport y su festival. Su presentación fue determinante para lograr un contrato con Columbia Records.

En su regreso al mundo de los “limpios”, Davis se rodeó de músicos de la talla de John Coltrane, Cannonbal Alddrley, Bill Evans, Paul Chambers y Jimmy Coobs. Además, se unió a Gil Evans uno de los músicos con los que realizó varios trabajos exitosos.

“Kind of Blue” puede ser uno de los títulos que mejor resume esta etapa signada por lo que se denomina jazz modal. Fue grabado en 1959 en los estudios de Columbia y quedó catalogado como uno de los mejores discos de la historia de la música.

Cuando el jazz parecía ir cerrando su camino, Davis puso su ingenio y potencio el jazz rock. Claro que tenía con qué dar ese paso. En sus líneas contaba con Wayne Shorter, Herbie Hancock y luego se sumarían John McLaughlin y Chick Corea.

Para los años 70, Miles había cambiado las cosas una vez más: nacían “Silent Way” y “Bitches Brew”. Y, obviamente, las cosas dejaron de ser lo que eran. Pero su relación con las drogas lo tumbó durante media década.

Recién en los 80 volvió al ruedo. Tal vez su disco emblema de aquella época, signada por su rol de actor en la película Dingo o su papel en Miami Vice, fue “Tutu”. Su final llegó en 1991, cuando todos estaban esperando un nuevo resurgir del jazz.

Gonzalo Chicote
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