Navegando

LAS VEGAS - AUGUST 16:  Recording artist B.B. King performs at his B.B. King's Blues Club at the Mirage Hotel & Casino August 16, 2010 in Las Vegas, Nevada.  (Photo by Ethan Miller/Getty Images)

Foto de Ethan Miller/Getty Images

Se desplaza por el río. Mientras la corriente lo va llevando lentamente, mira alrededor y reflexiona: “Es como en casa”. Es así, Mississippi siempre suena a río. Aunque estés en un condado donde no pase el agua y te críes en un campo algodonero. Toma su guitarra y comienza a tocar unas notas, hasta que se detiene abruptamente. Observa detenidamente su Gibson y le dice: “Pensar que casi pierdo la vida por tí”. Fue hace muchísimo tiempo, es cierto, pero no lo olvidó nunca. Si hasta les contaba a todos que le puso el nombre por la chica que desató ese incendio que pudo haber sido fatal: Lucille. Ajusta las clavículas y, ahora sí, no se detiene. Cierra los ojos, como es su costumbre, y emite los primeros versos de una canción lejana. Su voz gastada irrumpe el ruido monótono de la corriente. Canta el lamento de los esclavos. De esa herida aún abierta, que no cierra ni con un presidente de color. Cuando el último acorde dejó de retumbar, comienza a recordar sus comienzos. Luego, piensa en su Big Red y la maratónica carrera que emprendía para cumplir con la larga lista de conciertos. A esos cientos de eventos que hizo en apenas unos meses. ¿Cuántos fueron? ¿Doscientos cincuenta? ¿Trescientos? Vuelve a tocar otra canción. Esta vez habla del amor. Pero fiel a su estilo, es de uno que se fue. Se detiene y piensa en sus hijos. En todos y cada uno de sus quince retoños. Los que viven y los que lo esperan en el más allá. También recuerda a sus dos esposas. Se alegra y se entristece. Esa pelea… maldito dinero. De que sirven los reconocimientos. Las medallas, menciones y premios. Los que ven el billete son otros. Es una pena. Se acerca al final del recorrido. Entra en un túnel negro. Pero no teme. Ya no tenía que preocuparse más del problema de salud que tenía. La diabetes dejaría de ser ese estorbo que lo separa de lo que más le gusta hacer: tocar blues. Al final hay una luz. No es el paraíso, no. Es un escenario. Y arriba de él están sus amigos. Esos que despidió hace unos años. Y con ellos están también unos hombres que él escuchaba cuando era un joven. Todos lo esperaban. Algunos porque querían volver a compartir con él un escenario. Otros, para comprobar lo que le contaron los que fueron llegando antes que él: que era el Rey del Blues.
B. B. King llegó. Subió al escenario y sonrió con ese gesto que irradia energía. Luego se sentó y se puso a tocar. Cuando finalizó, todos lo aplaudieron. Él sabía que no tenía nada que reclamar. Porque su reinado no requería de un título. A él le bastaba con tocar junto a los otros músicos. Una vez más.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

1 comentario

  1. Dr. CARLOS A. IRAMAIN

    Hoy (26-May-2015) ha trascendido que, B.B. King fué asesinado ! … Dos hijas de
    B.B. King acusaron a 2 empleados de su Padre de envenenarlo. Karen y Patty King dicen en documentos proporcionados por sus Abogados a “Associated Press” que, la Administradora de los negocios de King, LaVerne Toney su Asistente, Myron Johnson, mataron a su Padre.
    NOTA: habrá que esperar por mas noticias sobre este asunto. Pendientes !!! …
    Informó el Dr. Carlos A. Iramain, desde San Juan, Puerto Rico (USA)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *