Lil_Hardin_ArmstrongTal vez son Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan o Billie Holiday los primeros nombres que vienen a la mente cuando se habla de mujeres dentro del jazz. Sin embargo, existe siempre una que antecede a las otras.

En este caso, la pionera no se caracterizó por tener una excelente voz, sino por tocar maravillosamente el piano. Hablamos de Lilian Hardin. Es necesario aclarar que fue la segunda esposa de Louis Armstrong, pero que eso no fue lo que la hizo famosa.

Todo lo contrario. Su talento con las teclas tienen un recorrido que comenzó con el estudio de música clásica y que se perfeccionó en la Fisk University. Ocurre que sus padres querían que su hija se instruyera y se alejara de los sonidos del demonio.

Claro está que la melodía endemoniada provenía de lugares como Storyville, la cuna del jazz. Y, pese a los esfuerzos paternos, la niña parecía preferir más el camino de los pecadores. Fue así como, engañando a su madre, comenzó a tocar el género sincopado.

Su primer trabajo importante llegó de la mano de King Oliver. En aquel 1921, el trompetista quedó hipnotizado por el sonido de su piano y la invitó a participar de su Creole Jazz Band en la ciudad de Chicago.

Fue en esa orquesta cuando conoció a Louis. Por aquel entonces, Sachmo estaba en pleno proceso de separación de su primera esposa, Daisy, y ella venía de su primer matrimonio frustrado con Jimmy Johnson.

No fue lo que se dice un amor a primera vista. Lil consideraba que Armstrong era un pueblerino. Pese a eso, lo ayudó con su divorcio. Luego se enamoró de él y se casaron en 1924. Sabía que el trompetista tenía un futuro prominente y por eso colaboró para que dejara a Oliver e iniciara un nuevo camino junto a Fletcher Henderson en Nueva York.

Ella lo esperó en Chicago, mientras continuaba tocando en la Creole y, un año después, formaron lo que representaron las mejores bandas que constituyó Louis: los Hot Five y los Hot Seven. Con estas agrupaciones realizaron varias grabaciones para el sello Okeh.

No todo es para siempre. Las relaciones de pareja comenzaron a hacerse cada vez más tensa, hasta que finalmente Hardin y Armstrong se separaron. Hubo juicios de por medio, en los que se involucraban derechos de autor de las canciones de los Hots.

En 1938, con el divorcio firmado, Lil realizó varias grabaciones para Decca Records. Durante la década del ’50 realiza varios espectáculos en Europa y participó de festivales como el Paris’s Jazz Month en 1952. Pero su vuelta a Estados Unidos la encontró olvidada.

El bebop ascendía rápidamente y las “viejas guardias” se convertían de a poco en eso: algo viejo. Ray Charles la ubicó nuevamente en escena cuando popularizó el tema “Just for a Trhill”, la canción escrita por Lil que narraba la tortuosa relación que tuvo con Louis.

Las vueltas de la vida la ubicaron arriba de un escenario en 1971. Hacía un poco más de un mes que Armstrong había fallecido y ella formó parte del espectáculo que se hacía en su homenaje. Al final de la interpretación de St. Louis Blues, Hardin se desplomó en el escenario. Ese 27 de agosto fue su último día con vida.

Fue la primera dama del jazz y su magnífica forma de tocar perdurará por siempre. Fue la enorme mujer que se encontró detrás del gran hombre. Y supo conservar su luz propia, esa que alumbrará siempre su brillante carrera.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com