La fusión dominó el cierre del Festival de Jazz de Buenos Aires

Aca Seca + Daniel Schissi QuintetoAl igual que en el inicio del Festival de Jazz de Buenos Aires, el auditorio de la Usina del Arte fue el escenario elegido para dar cierre al evento organizado por el Ministerio de Cultura porteño, aunque con protagonistas que se manejan por ambientes diferentes.

Es que el trío Aca Seca y el quinteto liderado por Diego Schissi no son precisamente del palo del jazz, aunque tuvieron un origen que coqueteó con el género sincopado. Por el contrario, en la actualidad transitan el camino del folclore y el tango. Sin embargo, mostraron que la fusión de estos géneros es más que posible.

Con un repertorio que incluyó una veintena de canciones -incluyendo las catorce que fueron registradas en su primer disco, “Hermanos”, grabado en Café Vinilo en septiembre de 2013- el octeto hizo deleitar al público durante casi dos horas.

Así, con una rotación de músicos en el escenario, fueron sonando “Paloma”, “Regalitos”, “Vos Durazno”, “El Almagro”, “Ventanas”, “Floja Memoria”, “Hermanos”, “Comadre Dora” y “Panambi Jovhé”.

No podían faltar tampoco los homenajes. Así, el público pudo escuchar “Luis Pez”, el tema compuesto para Luis Alberto Spinetta, y “Rey Mono”, dedicado al pianista Juan Carlos Fontana.

Además, sonaron “Líquido 3”, “Últimas Palabras de Aliento” (inspirada en Don Quijote de la Mancha) y “Cucusitas”, esa hermosa balada escrita por Schissi (piano y teclados) para sus hijas.

Al espectáculo no le faltó nada. Hasta se encendieron las alarmas de incendio del anfiteatro. Si bien fue un contratiempo, los músicos no se quedaron atrás y comenzaron a tocar melodías para seguir el ritmo de las sirenas.

Hubo lugar también para cantar a capela. Aprovechando la acústica del lugar, Juan Quintero (guitarra y voz), Andrés Beeuwsaert (piano, teclado y voz), Mariano “Tiki” Cantero (percusión y voz) y Santiago Segret (bandoneón y voz) interpretaron “Plegaria”.

El evento contó con una sorpresa: el guitarrista israelí Yotam Silberstein fue invitado para participar en el tema “Pasan”. Luego, Juan Pablo Navarro le cedió su instrumento a Or Bareket (contrabajista de Yotam Silberstein Trío) para la siguiente canción (“Esa Tristeza”) que iba a ser el cierre del espectáculo.

El aplauso y los gritos de la gente hicieron que los músicos salieran a cantar la última melodía. Y, con la misma energía con la que habían comenzado, finalizaron con “Huayno del Diablo”. Para entonces, la tarea de brindar un espectáculo de lujo y lleno de fusión de ritmos y canciones, ya estaba cumplida.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

1 comentario

  1. Eduardo

    Qué lamentáble que la “fusión” haya dominado el festival del jazz. La única verdadera expresión de jazz en este festival era la Fenix, y la lluvia lo arruinó, porque a nadie le interesó agregar más orquestas de jazz (y no lo llamo “tradicional” porque es el único posible.
    Para hacer jazz, hay que olvidarse del conservatorio, saber que el swing no puede estar volcado a priori en una partitura y fundamentalmente se debe tocar para que la gente que lo desee pueda bailar. Sino, pónganle otro nombre, no es jazz.

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