102419Un día como hoy, pero de 1987, fallecía el crítico y productor discográfico norteamericano John Hammond, uno de las personas que más luchó por la integración de razas dentro del género sincopado.

Hammond había nacido en cuna de oro. Miembro de una familia acomodada, fue criado en un ambiente lujoso en la parte oriental de la ciudad de Nueva York y desde niño mostró interés por la música.

Sin embargo, no se hizo famoso por su talento musical. Por el contrario, su mayor capital fue la visión para detectar talentos. Y vaya si tenía un gran don para ello, sobre todo, si de músicos de jazz se trataba.

Basta mencionar unos cuántos nombres como para confirmar el buen ojo del crítico: Benny Goodman, Lionel Hampton, Fletcher Henderson, William “Count” Basie y Charlie Christian, entre muchos otros.

Además, fue el descubridor de Billie Holiday. En 1932 la escuchó cantar en el club Monette’s y, apenas unos meses después, hizo que la cantante grabara su primer disco junto a la orquesta de Goodman.

Lo mismo sucedió con Aretha Franklin cerca de dos décadas más tarde. Fue a fines de los 50 cuando contrató a la cantante de gospel. En aquel momento, ya era ejecutivo del sello Columbia Records.

El primer paso como productor lo dio en 1931, cuando patrocinó la grabación del pianista Garland Wilson. También tuvo un paso firme con la organización de los primeros programas de jazz en directo.

En 1938 fue vital para que el género llegara al mítico Carnegie Hall. A través del “From Spirituals to Swig”, hizo desfilar por el escenario del teatro a Basie y su orquesta, al sexteto de Goodman (con Charlie Christian y Lionel Hampton) y Lester Young.

Uno de los puntos que hay que destacar de aquellos eventos fue que por primera vez músicos blancos y negros compartían escena. Fue la insistencia de Hammond la que logró convencer a todos que así debía ser.

La frase que resumía su pensamiento fue escrita en su autobiografía. En ella afirma: “No oía ningún color en la música… Dar reconocimiento a la supremacía de los negros en el jazz era la forma más efectiva y constructiva de protesta social que podía pensar”.

También formaron parte de aquellos conciertos los pianistas de boogiewoogie Albert Ammons, Pete Johnson y Meade Lux Lewis; los cantantes Joe Turner, Big Bill Broonzy y Helen Humes; Sidney Bechet, Tommy Ladnier, James P. Johnson y Buck Clayton.

Su gran olfato para cazar talentos no se reducía al mundo del jazz. El rock y el folk también tienen que agradecerle al productor por el espaldarazo que le dio al guitarrista Bruce Springsteen y al legendario Bob Dylan.

En definitiva, fue parte fundamental en el desarrollo de grandes figuras del género sincopado. Y, sobre todo, se convirtió en un estandarte de la lucha por la eliminación de la segregación racial en los convulsionados años 30.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com