Irving BerlinIrving Berlin fue uno de los mejores sinónimos que existieron del “sueño americano”. Un inmigrante que llegó de Rusia y que, tras pasar una niñez cargada de faltantes, supo terminar su vida llena de logros y reconocimientos.

Tenía apenas cinco años cuando desembarcó, en 1893, junto a su familia en los Estados Unidos. Como muchos inmigrantes, se asentó en el Lower East Side de la ciudad de Nueva York.

Había abandonado su Siberia natal por la hostilidad contra los judíos que reinaba en la época del zar Nicolás II. Algo que harían otras personas que también el tiempo los terminó ubicando en un lugar de grandeza, como George Gershwin y Al Jonson (entre otros).

Su padre, Moises, era rabino y cantante en Rusia, pero tuvo que dejar de lado su vocación y conformarse con realizar trabajos en una carnicería certificando alimentos bajo la Ley Kosher.

Algo de esas raíces musicales quedaron impregnadas en Irving y salieron a la luz luego de que -fallecido su progenitor cuando tenía apenas 13 años- tuviera que salir a ganarse la vida en las calles.

La primera partitura que logó vender (“Marie from Sunny Italy”) fue en 1907 y la que, por un error, determinó su nombre artístico. Ocurre que, si bien había nacido como Israel Beilin (en Estados Unidos cambiaron el apellido por Baline), en la imprenta lo citaron como “I. Berlin”.

El éxito, sin embargo, llegó cuatro años después de la mano de “Alexander’s Ragtime Band”. Y no se detuvo por nada, ni siquiera por la Primera Guerra Mundial en la que participó alegrando a las tropas con su música.

Tan agradecido estaba con el país que le abrió los brazos cuando más lo necesitaba que cuando llegó el momento de la Segunda Guerra Mundial no dudó en ceder las regalías que obtenía por los temas a diversos organismo del Estado.

Lejos de los enfrentamientos bélicos, también hizo un gran aporte al cine. Es que “Blue Skies”, una canción que escribió en 1926 luego del nacimiento de su hija, fue elegida para que Al Jonson la interprete en la primera película hablada de la historia: “The Jazz Singer”.

Asimismo, muchos de esos temas se transformaron con el tiempo en standards de jazz, como por ejemplo “Cheek to Cheek”, “White Christmas”, “Always” y “There’s No Business Like Show Business”.

Grandes del género sincopado eligieron sus canciones, entre las que se pueden mencionar Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan, Frank Sinatra, Nat King Cole, Billie Holiday, Charlie Parker y Tommy Dorsey.

Con más de un millar de creaciones, se convirtió en uno de los músicos más importantes de la historia norteamericana e incluso hoy en día muchos de sus melodías son recordadas.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com