Horace SilverSu intención era perdurar. Horace Silver pudo haber recordado algunos pendientes en su vida el pasado miércoles 18 de junio antes de fallecer en la ciudad de Nueva York. Pero, seguramente, ese deseo ya no lo preocupaba porque lo había logrado con creces.

Dueño de un talento innegable, supo darle un nuevo rumbo al jazz luego de que el bebop se había instalado como lo más moderno dentro del género sincopado. Fue en la década del 50 cuando lanzó junto al baterista Art Blakey el disco “Horace Silver and the Jazz Messengers”.

También fue partícipe de la movida de soul jazz en 1950, cuando escribió algunos temas con esas características, como “Opus de Funk”, que fue incluido en uno de los álbumes que realizó junto a su trío y el mismo Blakey.

Incluso, sus quintetos (al igual que las formaciones de la Jazz Messengers) eran un lugar propicio para los nuevos talentos musicales, que encontraban allí un lugar para poder desarrollar todo su potencial.

No obstante, lo más trascendental de su carrera fue la relación que tuvo con el sello discográfico Blue Note, con la que compartió casi tres décadas de sesiones, discos y grabaciones.

En el camino, que inició en 1952, registró materiales como “Introducing The Horace Silver Trio”, “The Stylings of Silver”, “You Gotta Take a Little Love” y “Silver’n Strings Play the Music of the Spheres”.

Tanto fue lo que hicieron juntos que Silver llegó a asegurar que no existía el promovido sonido de “Blue Note”, sino que más bien ese sonido debía ser llamado “Horace Silver”.

Uno de los temas más recordados fue “Song for my Father”, una canción que incluye las raíces folklóricas de su padre John Tabares Silva, que nació en Cabo Verde. Y muchas de sus melodías lograron convertirse en standars.

Para el año 1979 decidió abandonar a la discográfica y empezó un camino experimental en la música, aunque no lo llevaría a buen puerto. Al menos así lo manifestaron los críticos del momento.

Ante eso, Silver sólo afirmó que “a lo largo de la vida uno aprende a tomar decisiones y, claro, puede equivocarse, pero siempre debe ser fiel a sí mismo, y yo, puedo decirlo, lo he sido, aunque haya quien no acepte algunas cosas que he hecho”, tal como consignó el País de España.

Su vuelta al hard bop no tardó en llegar y siguió tocando hasta que la artritis que padeció lo terminó alejando cada vez más de los escenarios. Sin embargo, su tarea ya estaba cumplida: hoy lo recordamos como una pieza clave en la historia del jazz.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com