El 19 de noviembre de 2016 no sólo fue un día histórico para el jazz argentino, fue también el primer paso de un camino cargado de emociones, donde la muestra “Un Gran Día en Buenos Aires” dio pasos agigantados.

Desde la presentación oficial en la Cúpula del CCK, aquel 3 de marzo, el proyecto no paró de crecer. A lo grande. Aquel día, 200 personas dieron el presente en una tarde/noche que cerró a puro jazz con un trío de músicos maravillosos: Santiago Giacobbe, Gustavo Bergalli y Pablo Motta elevaron la temperatura y enmarcaron un día magnífico.

Luego llegaron las dos fechas en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de la Nación, gracias al apoyo incondicional de otro grande. Ricardo Pellican se movilizó para que el video que se había proyectado en la inauguración sea reproducido entre actos de las bandas que formaron parte del espectáculo brindado los días 12 y 19 de marzo en el marco del “XV Festival Internacional de Jazz Django Argentina 2017”. Un orgullo formar parte de tamaño evento.

Hasta ese momento, lo único que conocían los músicos y el público en general fue la gigantografía que inspiró el sueño que había tenido unos años atrás, cuando descubrí la historia que se escondía tras “A Great Day in Harlem”. Pero faltaba más.

La cortina de misterio tras la que se cubría la muestra de las dos gigantografías y de las 26 fotografías de los momentos que se vivieron aquel 19 de noviembre terminó de abrirse en Avellaneda. El Salón Dorado del Teatro Roma acobijó las imágenes que vieron cientos de personas entre el 15 de julio y el 15 de agosto.

También en ese emblemático lugar tuvo lugar la presentación de otro fenómeno del jazz actual: Pablo Basez dio el presente junto a La Compañía Eléctrica el 20 de julio. No podía ser en mejor fecha. En momentos en el que se celebraba el Día del Amigo, estuvimos acompañados por los que valen oro.

Como si a este recorrido le faltara algo, llegó el Centro Municipal de Arte de Avellaneda. El pasado 9 de septiembre se inauguró la muestra con un hecho que engrandeció aún más la fecha: el mismísimo intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, fue el que cortó la cinta de apertura. Otro excelente gesto de la Municipalidad, que ya había dado su apoyo para que el proyecto sea exhibido a lo grande.

Mirando hacia atrás, no puedo más que agradecerles a todos los que lo hicieron posible. Fundamentalmente a mis amigos María Cueto, Claudio Parisi y Laura Tenenbaum que se sumaron a este sueño y a los que estuvieron colaborando con total desinterés. Julián Marcel, Marcelo Bettoni y los fotógrafos Silvina Muszczynski, Fabián Lio, José Brusco y Pablo Astudillo que aquella tarde de verano lograron plasmar esas emociones.

No puedo terminar esta publicación sin decir gracias a los músicos, tanto a los que estuvieron allí como a los que, impedidos de acudir, dejaron los mejores deseos. Sin ellos, sin su música, nada de esto hubiera tenido demasiado sentido.

¿Qué rumbo tomará la muestra? Todavía es muy prematuro decirlo. Sobre todo, porque seguirá en exhibición hasta el próximo 30 de septiembre en la Sala Verde del Centro Municipal de Arte (San Martín 797 – Avellaneda) de martes a sábados de 10 a 20 horas. Pero de algo estoy seguro: cualquiera sea el lugar, sé que no estaré solo.

Gonzalo Chicote