Louis Armstrong sonrieLlegaste hace ya más de 100 años. ¿114, 115? No importa cuántos en realidad. Lo que verdaderamente importa es que llegaste. Porque sino, ¿qué hubiese sido de nosotros? Lo pregunto muy en serio. ¿Acaso habría evolucionado así la música si no fuera por vos? Le diste el toque que necesitaba. Y mucho más. Si hasta llegó un momento en el que todo el mundo quería tocar la trompeta como vos. Todos querían ser Louis Armstrong. Incluso los blancos se morían por tener tu estilo. Claro que solo vos lograste ser Satchmo. Pensar que tu vida casi termina arruinada. De no ser por esa cárcel (sí, digo cárcel porque me gusta llamar a las cosas por su nombre) de menores, la verdad es que tal vez nunca hubieses llegado a cumplir los 40. Podrías haber sido noticia, pero -casi de seguro- de la sección policiales. Igual el internado fue sólo el primer paso. No hay que olvidar las idas y vueltas a lo largo del Mississippi. Con Fate Marable y los otros empezaste a entender en serio cómo venía la cosa. Aprendiste a leer esas manchas negras que estaban en las hojas y pudiste sumarle ese toque tan personal. Ese swing… quién pudiera. Después llegaron las grandes oportunidades. Nueva Orleans te quedaba muy chica y Nueva York te dio lo que necesitabas: una vidriera enorme. Cuando te pusiste a pensar en todo, ya habían pasado tantas cosas: te casaste, estuviste con Fletcher Henderson, te divorciaste, lideraste los Hot Five y los Hot Seven, te volviste a casar (¡tres veces más!), participaste de películas y le pusiste un poco de scat a las cosas. La vida comenzó a ponerse un poco más fea cuando esos irreverentes se pusieron a hacer bebop. “Eso es música, pero no es jazz”, habías dicho. Pero lo que tal vez no percibiste en un primer momento es que esos jóvenes querían ser como vos. Ellos querían tener su propio nombre en la historia del jazz, pero comprendieron rápidamente que sólo había un Louis Armstrong. Y así fue que se buscaron algo distinto y que lograron dar con un camino nuevo. Recuerdo un gesto tuyo: tocaste con Dizzy Gillespie el tema “Umbrella Man”. Ese fue un día hermoso para el jazz. Además, demostró que vos podías superarlo todo. Hasta cuando esos pibes de Liverpool llegaron a Estados Unidos para hacer rock, vos le pusiste a la sociedad norteamericana esa canción, “Hello, Dolly”, que terminó rompiendo todos los charts y se convirtió en el disco más vendido en tu carrera. Cuando te fuiste en 1971 habías dejado tanto que, hoy en día, sigo pensando que nunca partiste al otro mundo.

Gonzalo Chicote
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