“El perseguidor”, la pequeña “Rayuela” de Cortázar

Julio Cortázar trompetaEl escritor Julio Cortázar era un reconocido admirador del jazz. En una entrevista explicó que quiso ser músico y hasta intentó tocar la trompeta. Tal vez su sueño era sonar como Louis Armstrong, pero según aseguró Jorge López Ruiz “él tocaba horrible”.

Definitivamente lo suyo era la escritura. Y como su camino como instrumentista no pasó de simple amateur, incorporó sus amplios conocimientos del género sincopado en muchas de sus obras.

Si hay que mencionar las más representativas, al menos dos surgen inmediatamente: “El perseguidor” -cuento incluido en “Las Armas Secretas”, publicado en 1959- y “Rayuela” -novela publicada en 1963-.

Aunque las historias son diferentes, Cortázar encuentra analogías entre sus protagonistas, Johnny Carter y Horacio Oliveira. “Son dos individuos que cuestionan, que ponen en crisis, que niegan lo que la gran mayoría acepta por una especie de fatalidad histórica y social”, afirmó.

Y no sólo eso, sino que también entendió con el paso de los años -ese tiempo que tal vez intentaba descifrar el saxofonista Carter en las páginas de “El perseguidor”– que fue necesario hacer uno para que luego naciera el otro.

“Me di cuenta muchos años después que si yo no hubiera escrito ‘El perseguidor’, habría sido incapaz de escribir Rayuela. ‘El perseguidor’ es la pequeña Rayuela”, le había manifestado a Evelyn Picon Garfield en una entrevista realizada en 1978.

Como varias de sus obras, “El perseguidor” fue llevado a la pantalla grande. El director Osías Wilensky y el adaptador Ulyses Petit de Murat fueron los encargados de convertir el cuento en película.

Más allá de las interpretaciones que realizaron actores como Sergio Renán, Chico Novarro o las actrices Zulma Faiat y María Rosa Gallo, lo que le preocupaba a Cortázar era la música.

Al menos así se lo señaló a Hugo Guerrero Marthineitz. En efecto, aseguró: “Me gustó mucho la banda sonora. Entonces yo no sabía que el que tocaba era el Gato Barbieri, porque el Gato no tenía en aquel momento la justa fama que consiguió después”.

“Yo sabía que había dos hermanos Barbieri, que uno había hecho los temas y el otro, los había tocado, pero no los conocía. Cuando vi la película, la música me impresionó, porque yo me estaba temiendo que se hiciese un simple pastiche de Charlie Parker”, añadió.

Y concluyó: “Puesto que el personaje, en alguna medida, encarnaba a Charlie Parker, los Barbieri tuvieron la extraordinaria habilidad y la honestidad de hacer una música muy original y que, al mismo tiempo, tenía un estilo. Era un homenaje, pero no un pastiche”.

Recién en 1973, el músico y el escritor pudieron conocerse personalmente en una entrevista que había logrado concretar el gran periodista y especialista en jazz Nano Herrera. Pero eso, es otra historia.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

1 Comentario

  1. Antonio Martinez Ogayar

    15 marzo, 2020 at 7:38 pm

    No he visto la película pero la veré grande julio , grande Parker

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