Jelly-Roll-Morton--001Algunos lo consideraban un fanfarrón. Y si se tiene en cuenta que él afirmaba que fue el creador del jazz y del ragtime, algo de razón tenían. Pero, si de verdad se trata, se puede decir que Jelly Roll Morton es un sinónimo del género sincopado.

Nacido en Nueva Orleans Gulfport (Luisana – Estados Unidos) el 20 de septiembre de 1885 bajo el nombre de Ferdinand Joseph LaMenthe, este criollo supo hacer de las suyas detrás del piano y cantando canciones en los burdeles de Storyville.

Fue uno de los primeros músicos que se alejó de la rigidez que presentaba el ragtime para incluir un poco de libertad en sus interpretaciones. Eso lo convirtió en uno de los pioneros en comenzar la tradición de Nueva Orleans.

Estuvo en cada una de los primeros pasos que dio el jazz en su historia. Cuando Storyville fue cerrada, se trasladó a Chicago. Corrían los años ’20 y la gran mayoría de los músicos de jazz hacían lo propio.

La Ley Vostead (o más conocida como ley seca) hizo que la ciudad se convirtiera en un lugar propicio para tocar. Surgió así el estilo Chicago y Morton estaba sonando a gusto en aquella década.

Apenas unos años después, volvía a correr hacia el lugar donde el jazz tuvo una nueva etapa de desarrollo importante: Nueva York. En efecto, en los años veinte estaba dejando su sello en los bares y teatros.

Llegó luego su mayor éxito: los Red Hot Peppers. La agrupación contó con grandes como Kid Ory, los hermanos Baby y Johnny DoddsOmer Simeon y Johnny St Cyr y registró grandes clásicos durante 1926 y 1927.

Entre las canciones que grabó con la banda, con un claro sabor a Nueva Orleans, se pueden mencionar “The Chant”“Black Bottom Stomp”, “Grandpa’s Spells”, “Jungle Blues” y “Wild Man Blues”.

Los Red Hot Peppers fueron uno de los primeros combos, entendidos a los mismos como una comunidad o una integración de toda la banda que genera la sensación de que, al sonar, lo hagan en un todo.

Su fama de presumido se alimentó con los años con frases como “yo inventé el jazz en 1902” (escritas en una carta dirigida a Down Beat en 1938) o “creador del ragtime” (que figuraba en sus tarjetas de visita).

Para los años ’30, y como una burla del destino, una versión de “King Porter Stomp” (un tema suyo) realizada por Benny Goodman daba inicio a la “Era del Swing”, mientras la crítica y el público consideraba que Jelly estaba fuera de moda.

No obstante, su orgullo permanecía intacto. Tal como lo afirma Joachim Berendt en su libro “El Jazz – De Nueva Orleáns al Jazz Rock”, Morton afirmó que “en cifras redondas, me han robado tres millones de dólares. Todos tocan ahora mi música, y a mí ya ni siquiera se me menciona. Estilo de Kansas City, estilo de Chicago, estilo de Nueva Orleans… al diablo, porque todo es estilo de Jelly Roll”.

En 1938, salió del ostracismo gracias a una serie de entrevistas que realizó Alan Lomax para la Biblioteca del Congreso. Eso ayudó a que a fines de los años treinta realizó funciones con grandes músicos de la vieja Nueva Orleans, como Sindey Bechet.

En 1940 realizó sus últimas grabaciones, hasta que falleció el 10 de julio de 1941 en la ciudad de Los Ángeles (Estados Unidos), sumido en la pobreza y el olvido. El tiempo, por suerte, volvió a ubicarlo en el lugar que se merece: como un verdadero Animal del Jazz.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com