Ilustración: Viktoria Martin

Ilustración: Viktoria Martin

Cuando se habla del free jazz, ese género que llegó a principios de los años 60, aparece rápidamente en la mente de los amantes del género un nombre, el de Ornette Coleman.

Y es lógico. Fue el saxofonista quien introdujo esta forma de tocar jazz que electrizaba a más de uno y, al mismo tiempo, hacía sacar de sus casillas a otros tantos.

Sin embargo, este género que le dio aún más libertades al jazz tuvo otro gran exponente: Cecil Taylor.

Este pianista nacido en Nueva York el 15 de marzo 1929 comenzó a tocar el instrumento a los 6 años y perfeccionó, a lo largo de su vida, sus estudios en la música en el New York College of Music primero y en el New England Conservatory después.

Con un gran talento encima, este músico comenzó a hacerse notar a principios de los 50 con algunas formaciones propias y luego de formar parte de la orquesta de Johnny Hodges. Pero su popularidad explotó en 1956 con la grabación del álbum Jazz Advance.

Este disco fue seleccionado por The Pirguin Guide to Jazz para formar parte de la “Core Collection” -algo así como la colección que no debe faltar en la casa de un aficionado del jazz- por ser uno de los debuts más extraordinarios de la historia.

De su extensa discografía se destacan también las grabaciones realizadas para el sello Blue Note. En efecto, con esa discográfica registró Unit Structures y Conquistador, ambos en 1966.

Sin embargo, como todo músico del free, tuvo inconvenientes para hacer que las discográficas incluyeran su material en las listas de ventas. Ese fue el motivo por el cual decidió lanzar su propio sello a principio de los 70, al que llamó Unit Core.

Pero, además, se dedica a la enseñanza y colabora con bailarines y coreógrafos de todo el mundo. El más importante, sin lugar a dudas, fue el que desarrolló para el ruso Mijail Baryshnikov en 1979.

Su gran conocimiento musical le permitió compartir escenario con músicos de lo más diversos, como Mary Lou Williams, Max Roach, Enrico Rava, Archie Sheep y el Art Ensemble of Chicago, entre otros.

También supo ser el creador del The Feel Trio, junto a William Parker (bajo) y a Tony Oxley (batería). Con ellos transitó la década del 90, registrando Celebrated Blazons y Nailed, entre otros.

Su forma única de tocar hace que sus solos sean lo más recordado de este genial pianista. Esa que hace que dance sobre el teclado, imitando a los bailarines del ballet. Y la que le permitió ganar el Guggenheim Fellowship (1973) y el MacArthur Fellowship (1991).

Por algo su último trabajo registrado en 2009 se llamó The Last Dance. Aunque esperamos que no sea el último.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com
Ilustración: Viktoria Martín – Blog: pinturas-viktoriamartin.blogspot.com