El difícil camino de Art Pepper

Art Pepper pensativoDesde temprana edad, Art Pepper mostró un gran talento para la música y ya a los nueve años tocaba el clarinete, aunque se hizo popular a través del saxofón alto, instrumento que comenzó a utilizar cuatro años después.

Nacido en Gardena (California – Estados Unidos) el 1 de septiembre de 1925, supo ser uno de los abanderados del cool jazz de la costa oeste. Sin embargo, al igual que muchos de su camada, terminó perjudicando su carrera con las drogas.

En efecto, no sólo vio interrumpida su trayectoria por la heroína, sino que también pasó largos períodos en prisión por problemas relacionados con estupefacientes y otros tantos en instituciones de salud tratando de terminar con sus adicciones.

Sus inicios no podían haber sido más prometedores: luego de tocar a los 17 años con Benny Carter, formó parte de la orquesta de Stan Kenton antes de que fuera alistado en el ejercito norteamericano.

De vuelta a la escena jazzística, regresó a la Kenton Innovations Orchestra donde permaneció hasta 1952. Por los años ’50 ya se mostraba como uno de los grandes saxofonistas altos del jazz. Incluso, la revista Down Beat lo había ubicado en segundo lugar detrás de Charlie Parker.

Pero su éxito creciente iba de la mano con la dependencia que tenía con la heroína. En la cumbre, llegó su primer período en prisión de casi dos años. Sus ciclos tras las rejas se repetirían una y otra vez.

En el medio, apenas lograba formar una banda y registrar algunos discos, como el que grabó junto a Warne Marsh llamados “The Way it Was!” o “Playboys” con el trompetista Chet Baker.

El paso del tiempo marcaba estragos en el cuerpo del músico. Su cara comenzó a mostrar los daños de los estupefacientes y cada paso por la cárcel dejaba cicatrices y tatuajes nuevos. No obstante, su talento se mantenía intacto.

Tal vez el peor momento fueron los tres años que pasó en la Penitenciaría de San Quintín. El establecimiento era conocido por ser el lugar donde se realizaban las ejecuciones de todos los presos de California condenados a muerte.

En la cárcel conoció el free jazz de la mano de Ornette Coleman y John Coltrane. Incluso, supo mostrar las influencias del segundo arriba de los escenarios a mediados de los sesenta.

En la década siguiente inicia un largo camino en una clínica de Santa Mónica donde intentó poner fin a las adicciones. Tres años después, volvió al ruedo con una excepcional performance.

En 1975, luego de muchos años sin actividad discográfica, lanzó “Living Legend” para el sello Contemporary que terminó marcando uno de los tantos regresos luego de un período de oscuridad.

La lucidez del músico respecto del jazz y las drogas, hicieron que su autobiografía “Straight Life” (escrita en 1980 junto a su tercera esposa, Laurie) se convirtiera en una obra ineludible para entender el género sincopado.

Unos años después, más precisamente el 15 de junio de 1982, Pepper falleció luego de permanecer varias semanas internado producto de un derrame cerebral. Dejó como legado obras del tenor de “Art Pepper + Eleven”, “Art Pepper Meets the Rhythm Sección” o “Art Pepper Today”.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

2 comentarios

  1. Ferio Espìnosa

    Musico extraordinario, Tuve el placer de escucharlo en las grabaciones con Stan Kenton, donde prestigió a esa extraordinaria orquesta.
    Muy lamentable su pase a las drogas,que lo llevaron a la muerte.Fue uno de los mejores saxo alto que escuche.

  2. El trompaditas

    Jazz Pepper

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