Disparo al corazón del jazz

Lee MorganLee Morgan no esperaba lo que sucedió en aquella madrugada. Las cosas le iban demasiado bien. Era uno de los músicos más reconocidos del hard bop y con apenas 33 años había grabado discos que se transformaron en verdaderos éxitos de ventas.

Es muy probable que tampoco supiera todo lo que estaba por venir cuando su padre decidió regalarle en su cumpleaños número catorce una trompeta. Ese bronce fue el instrumento que lo llevaría a lo más alto. O, mejor dicho, el que lo acompañaría en su camino, ya que lo que lo transportó a la cumbre fue su técnica.

Con apenas un año de aprendizaje, Lee se había animado a participar de las jam sessions que se organizaban en su natal Philadelphia (Pennsylvania – Estados Unidos). Allí, compartió escenario con otros grandes músicos como Benny Golson y John Coltrane. Claro está, en ese momento ninguno de los dos eran tan conocidos como lo son ahora. Por el contrario, apenas daban sus primeros pasos.

Con Golson se encontró en 1956, cuando Dizzy Gillespie lo contrató para que forme parte de la big band que dirigía. En aquel entonces era sólo un joven que apenas tenía 18 años.

Un año después, su camino lo llevó a Coltrane y a “Blue Train”, el recordado disco que el saxofonista hizo para Blue Note y que contó con la participación de otro de los grandes músicos que dio el jazz: el contrabajista Paul Chambers.

Luego llegaría el momento de ser el que esté al frente de sus propias agrupaciones y de sus registros. Si bien realizó grabaciones para sellos como Savoy Records o Jazzland Records, Blue Note fue la discográfica con la que más trabajos hizo y con la que logró sus mayores reconocimientos.

“Candy” (1957), “The Gigolo” (1965), “Sonic Boom” (1967) y “Live at the Lighthouse” (1970) fueron algunos de los más de veinte álbumes que lanzó en su carrera, aunque el más recordado fue “The Sidewinder” (1963). Este material logró batir todos los récords de venta. Nada mal para un disco de jazz.

En el medio de las grabaciones, tuvo idas y vueltas en las agrupaciones de Art Blakey. En 1958 fue su primer paso en la célebre The Jazz Messengers (donde participó del recordado disco “Moanin’”) y luego volvería trabajar con el baterista casi una década después. Allí permaneció unos dos años, hasta que retomó su carrera como líder finalizando la década del sesenta.

Pero en la cresta de la ola, todo terminó abruptamente. Todo sucedió en la ciudad de Nueva York, en un lugar llamado Slug. La historia no es tan certera en los detalles, como lo fue el disparo a quemarropa que terminó con su vida el 19 de febrero de 1972. Lo que quedó claro fue que Helen, una antigua pareja del trompetista, decidió ponerle fin a su relación con el músico con el revolver que el mismo Morgan le había comprado para su protección.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

1 Comentario

  1. Muy lindo comentario sobre este gran trompetista que fue Lee Morgan,otro jazmen como Clifford Brown y tantos otros que vieron truncadas su vida y carrera en la mùsica por un echo tràgico.

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