The Famous 1938 Carnegie Hall Jazz ConcertCamino despreocupado por la calle cuando vi detrás de un vidrio el disco del famoso concierto que Benny Goodman hizo en el Carnegie Hall. No era una disquería ni una casa de antigüedades, sino la casa de -imagino- un fanático del jazz. Me acerqué, tomé una foto (la que se ve en la publicación) y me puse a pensar sobre él.

Llegan un montón de recuerdos sobre la obra. ¡Qué importante que fue ese disco para la historia del jazz!. Muchos son los aspectos que lo caracterizaron, pero rescato por sobre todo lo que los críticos y estudiosos resaltaron: en ese 16 de enero de 1938 el jazz cumplió la mayoría de edad. Aquello que se inició en Nueva Orleans ya había evolucionado y ese concierto fue el símbolo de la madurez. Había dejado atrás los pañales para ser reconocido por el público norteamericano.

Ahora bien, ¿por qué fue tan importante?. Hay varios motivos que lo pueden explicar. En primer lugar, fue uno de los músicos más representativos de la Era del Swing -todavía vigente en aquel momento, ya que luego le daría paso al bebop– quién comandó la expedición. Hablamos, claro está, de Goodman. El clarinetista llegaba en la cumbre de su carrera profesional y la banda que lo acompañó, también pasaba por su mejor momento. Lionel Hampton (vibráfono), Gene Krupa (batería) y Teddy Wilson (piano) estuvieron en la formación original. Pero también se le fueron sumando músicos de otras dos agrupaciones que estaban en el centro del swing: la de Duke Ellington y la de Count Basie. Por caso, los saxofonistas Johnny Hodges y Lester Young, o el contrabajista Walter Page dieron el presente. Incluso el mismo Basie formó parte de alguna de las canciones que se pueden escuchar del álbum.

Pero hay que empezar desde el principio. El lugar (el Carnegie Hall de Nueva York) era la cuna de la música clásica. Por ende, el evento representó la primera vez que el jazz se vistió de etiqueta. La expectativa era grande y la ansiedad que se vivió, también. Tanto, que las entradas ya se habían agotado semanas antes del concierto. La idea era que suene una big band, pero el espectáculo incluyó pequeñas agrupaciones (la clásica de Goodman) que interpretaron algunos temas durante el espectáculo. La respuesta del público se puede escuchar en el disco: los aplausos fueron registrados junto con la música.

Un detalle no menor es que incluyó una especie de revisionismo histórico, al interpretar canciones de otra época como el ragtime (“Sensation Rag”), al tiempo que homenajearon a Bix Beiderbecke (“I’m Coming Virginia”) y a Louis Armstrong (“Shine”). Asimismo, sonaron los clásicos de la banda, como el magnífico “Sing, Sing, Sing (With a Swing)” comandado por Krupa y esa batería que hacía enloquecer a cualquiera. Doce minutos espectaculares duró la versión grabada por Columbia Records. Y pensar que el material pudo no haberse reproducido nunca más. En una entrevista, Goodman afirmó: “No sabíamos en ese momento que el concierto se estaba grabando, nos dimos cuenta hasta después. Se hicieron dos copias, una para mí y una para la Librería del Congreso. Guardé la mía con tanto cuidado que la perdí durante 12 años y luego, por suerte, una de mis hijas la encontró en el closet hace un año. La editamos y Columbia sacó el disco”. Eso explicó porqué recién en 1950 fue publicado el álbum. Álbum que también cuenta con algunas particularidades, como que fue el primer disco doble de la historia, el primero que se lanzó en formato LP en los ’50 y el primero en vender un millón de copias.

En fin… Sigo camino. Y una sonrisa se dibuja en mi rostro.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com