Bill EvansEl pasado 16 de agosto pasó de manera casi inadvertida para muchos. Un día más en este año que probablemente se recordará por los Juegos Olímpicos. Pero para otros, no fue una fecha más: el martes Bill Evans hubiese cumplido 87 años. Precisamente por eso tal vez no salió nada en los grandes medios de comunicación, que se aferran siempre a los múltiplos de 10 para redactar una nota destacada con los datos precisos de los grandes músicos de jazz.
Comenzó desde pequeño a tocar el piano e incorporó muchos de los atributos de la música clásica. Sin embargo, a la hora de desarrollar su carrera musical se alejó de Debussy o Ravel para sumergirse en el jazz. Como no podía ser de otra manera, la ciudad elegida fue Nueva York. Los trabajos que pusieron al pianista en el centro de la escena fueron los desarrollados junto al saxofonista Cannoball Adderley y George Russell. Claro que el más importante fue el papel que desempeñó en el sexteto de Miles Davis.
La palabra trío comenzó a tener otro significado gracias a Evans. Junto a Scott LaFaro (bajo) y Paul Montian (batería) conformó una de las agrupaciones más interesantes que se había formado hasta el momento. Ellos introdujeron esa variante poco común: que el bajo interactúe con el piano no sólo como base, sino acompañando y complementando el trabajo de Bill. Así lo definió otro gran contrabajista, Dave Holland: “El contrabajo se ha convertido en algo así como la cuarta voz melódica del cuarteto. ¿No fue Scott LaFaro la principal razón de esto?”. Lamentablemente, LaFaro tuvo una muerte prematura en un accidente de automóviles y el desarrollo del trío no pudo alcanzar todo su potencial. Sin embargo, el trabajo de Scott marcó a fuego al pianista, al punto de que cada uno de los que tocó las cuatro cuerdas tuvo que cumplir las características de LaFaro. Otro de sus músicos, el baterista Joe La Barbera, fue quien quizás dio en la tecla al momento de definir a Evans. En una oportunidad, afirmó que Bill “cambió para siempre la manera de enfocar el piano. Abrió tantas posibilidades distintas en términos de armonías y ritmo… estaba creando constantemente”.
La refundación de los tríos de jazz no fue su único aporte. No hay que olvidar que sus manos aportaron magia en “Kind of Blue”, el disco más vendido de la historia del jazz, y el que dio el puntapié inicial al jazz modal. Fue sin dudas una pieza importante en el sexteto de Miles Davis y donde participó en casi todas las canciones que formaron parte del álbum (a excepción de “Freddie Freeloader”, donde Wynton Kelly estuvo frente a las teclas de marfil).
Además, su particular modo de tocar marcó el camino de muchos otros pianistas, como Herbie Hancock, Chick Corea o Keith Jarrett. Al día de hoy, son muchos los músicos que buscan aprender del basto trabajo discográfico de Evans, que incluye grandes composiciones como “Peace Piece”, “Funkallero” o el tributo a Sonny Clark, cuyo nombre, “NYC’s No Lark”, no es más que un anagrama del pianista.
El 15 septiembre de 1980 falleció en la ciudad de Nueva York. Las drogas -principalmente la heroína, que comenzó a consumir mientras servía en el ejército de Estados Unidos– fueron determinantes para un final anticipado. Para entonces, dejó marcado a fuego su nombre en la Historia del jazz.

Gonzalo Chicote
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