Jean Baptiste Frédéric Isidor Thielemans nació en la misma tierra que Django Reinhardt y, al igual que el eximio guitarrista, su destino fue marcado por el jazz. Claro que recordar tamaño nombre era complejo, por eso se hizo conocido con el apodo de Toots.

A diferencia de otros músicos, Toots se hizo grande con un instrumento pequeño. Al principio recibía burlas por tocar la armónica y hasta se hizo ejecutor de la guitarra. Pero nunca se dio marcha atrás con el pequeño viento.

Aprendió sólo a ejecutar el instrumento y todos sus conocimientos llegaron por la repetida escucha de aquellos músicos que hicieron grande al jazz. Su primer disco, fue precisamente uno del maestro Louis Armstrong: “Carry me back to old Virginy”.

Como muchos europeos, vivió su adolescencia en medio de la Segunda Guerra Mundial y la posibilidad de acercarse a la música que tanto le gustaba era complicada. Por eso ahorraba cada centavo para adquirir esos discos que estaban prohibidos.

En una entrevista realizada para el diario El País de España recordó que para escuchar esos discos tenía que amortiguar el sonido de la bocina del gramófono. El riesgo era muy alto: podría terminar en la cárcel si algún vecino lo denunciaba.

En su basta carrera como músico de jazz pueden mencionarse participaciones con reconocidos talentos de la talla de Miles Davis, Ella Fitzgerald, Chet Baker, Benny Goodman, Jaco Pastorius y Oscar Peterson, entre otros.

No obstante, su orgullo fue tocar junto Charlie Parker. Fue parte de la All Stars del saxofonista norteamericano y, junto con la agrupación, formó parte del tour de jazz organizado por la revista Metronome. Esa aventura la recordaría con cariño siempre.

“Imagínese, yo, compartiendo asiento en el autobús con Stan Getz o Lester Young y, a un metro, Billie Holiday. La mayoría de las veces yo era el único blanco”, le había contado al periodista de El País.

Claro que el jazz no fue su única inquietud. Por el contrario, siempre se mostró interesado en trabajar sobre la música del mundo. Participó así junto músicos de diversos géneros como Billy Joel, Stevie Wonder o Astrud Gilberto.

Incluso, muchos argentinos escucharon a Toots sin saberlo ya que formó parte de “Circo Beat”, el álbum que grabó el músico Fito Páez en 1994. En efecto, su armónica sonó en “Las tardes del sol, las noches del agua” y en “She’s Mine”.

A lo largo de los años recibió innumerables premios aunque, como pocos músicos, recibió una condecoración por parte de Alberto II de Bélgica. En 2001 obtuvo el título de Barón de manos del propio Rey.

El pasado lunes 22 de agosto, con 94 años de edad, su salud dijo basta en Bruselas, la ciudad que lo vio nacer el 29 de abril de 1922. Su paso a la inmortalidad dejó sellado a fuego su nombre en la Historia del Jazz.

Gonzalo Chicote
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