El caso de Artie Shaw fue verdaderamente curioso. Era uno de los artistas que descollaba en la “Era del Swing” y, sin embargo, decidió ponerle fin a su carrera musical cuando estaba en la cresta de la ola.

Nació en “cuna de oro” bajo el nombre de Arthur Jacob Arshawsky en Nueva York. En 1929 inició su camino musical en la agrupación de Paul Whiteman y apenas unos años después ya estaba al mando de su propia banda.

Al igual que Benny Goodman, Shaw no sólo tocó el clarinete y estuvo al mando de su propia orquesta durante los años 30, sino que también fue uno de los primeros en incorporar músicos negros en sus agrupaciones.

Fue uno de los directores blancos que le dio lugar a la cantante Billie Holiday y al trompetista Roy Eldridge en una época en la que la segregación racial formaba parte de la vida de los Estados Unidos.

Tuvo varios éxitos en su carrera, entre los que sobresalieron “Begin The Beguine” (la canción de Cole Porter) y “Frenesí”. No obstante, tal vez lo más recordado sea su solo de clarinete en “Stardust”.

En 1939 se sumó a su big band el baterista Buddy Rich. Y fue ese mismo año que decidió dejar de lado su clarinete para dedicarse a otra cosa. Sin embargo, no había sido la primera vez: entre los años 1934 y 1935 cambió la música por la literatura.

Para 1940 estaba otra vez en el ruedo. Graba “Frenesí” y le da forma, de manera paralela a la orquesta, a un pequeño combo al que llamó “Gramercy Five”. En 1942 se unió a la Marina y entretuvo a las tropas durante la Segunda Guerra Mundial.

En 1944 estaba en camino nuevamente. Al igual que antes del conflicto bélico, mantenía dos proyectos al mismo tiempo. El último trabajo fue junto a una renovada Gramercy Five que estuvo activa entre 1953 y 1954.

Luego de tantas idas y vueltas, y algunos otros proyectos artísticos relacionados con el mundo del cine, finalmente decidió ponerle fin a su carrera musical de modo indeclinable en 1954 cuando tenía apenas 44 años de edad.

Si bien tuvo alguna esporádica vuelta (dirigiendo alguna orquesta de manera ocasional), lo cierto es que nunca más estuvo al frente de un proyecto musical propio. La exposición que tuvo como figura pública fue demasiado para el clarinetista.

Curiosamente, 50 años después de tomar aquella terminante decisión, Shaw recibió un premio Grammy por su carrera artística. A fin de ese mismo año, más precisamente el 30 de diciembre de 2004, Artie falleció en la ciudad de Thousand Oaks.

Gonzalo Chicote
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