Chet Baker jovenEra un músico que despertaba la admiración del público cada vez que se posaba con su trompeta frente al micrófono y derretía los hielos de las copas cuando su voz interpretaba “My Funny Valentine”.

Además de talentoso, era joven y apuesto cuando se dio a conocer en la banda de Vido Musso a principios de los años 50. Por ese motivo, muchos conocían a Chet Baker como el James Dean del jazz.

Su belleza lo ayudó a abrir algunas puerta en el mundo del espectáculo. Fue así como interpretó a “Jockey” en la película “Hell´s Horizon” en 1955. Por aquel entones, estaba al frente de su propio cuarteto y había registrado con mucho éxito el disco Chet Baker Sings.

Pero no fue su único paso por la pantalla grande. Por el contrario, también hizo lo propio en el Viejo Continente, cuando participó de la comedia musical italiana “Urlatori Alla Sbarra”, rodada en 1960 y dirigida por Lucio Fulci.

Al igual que Dean, Chet tenía debilidad por los autos. Tanto, que una vez, cuando un amigo le comentó que había pagado una suma importante por un piano de cola, Baker le recriminó por no haber destinado ese dinero a la compra de un vehículo.

Su vida parecía un cuento de hadas. No obstante, su adicción a las drogas terminó poniéndolo en apuros más de una vez. Sufrió la pérdida de sus dientes, su rostro se envejeció y estuvo varios años tras las rejas por culpa de la heroína.

El tratamiento con metadona le sirvió -al menos- para estar lo suficientemente lúcido para el documental “Let’s Get Lost” de Bruce Weber. En el material, sobresale un estado deplorable que, sin embargo, no le impide demostrar que conservaba una voz angelical.

Baker no pudo llegar a ver el film. Apenas unos meses antes del estreno, cayó del tercer piso del hotel donde se encontraba alojado. La ciudad de Ámsterdam lo vio perecer con apenas 58 años el 13 de mayo de 1988.

Había nacido en una mala época. En aquel 23 de diciembre de 1929, Estados Unidos había sido sacudida por el Crac de Wall Street, aquellos días negros que fueron los culpables de la llamada Gran Depresión.

Vivió intensamente, dándose los gustos que la vida le permitió, con excesos, arrepentimientos, tiempos para la meditación, el perdón, la revancha. Y sobre todo, con la música que siempre fue su bálsamo: el jazz.

Se cumplieron 85 años de su nacimiento y Baker sigue siendo recordado como ese joven apuesto y talentoso que se convirtió en un estandarte del cool, ese estilo relajado y aterciopelado que lejos estaba de ser un sinónimo de su vida.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com